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Friday, August 7, 2020

Una exitosa reestructuración de bonos

Por Luis Fierro Carrión (*)

El gobierno anunció el 3 de agosto que había obtenido el consentimiento (los “votos”) del 97,85 % de los tenedores de bonos de deuda externa en favor del canje de bonos (95,42 % en los bonos 2024, que requerían el 75 %). Se amplió el plazo hasta el 7 de agosto para permitir que aquellos que no hubiesen emitido su consentimiento pudiesen sumarse al canje.

Esta una excelente noticia para el Ecuador, y cabe felicitar al equipo del Ministro Richard Martínez, así como a sus asesores financieros y legales.

Mediante el acuerdo, se canjearán la serie de 10 bonos (que originalmente vencían entre 2022 y 2030) por tres nuevos bonos, que vencen en 2030, 2035 y 2040 (amortizaciones de capital distribuidas en cinco años, en cada caso).

Habrá una reducción inmediata del monto del capital adeudado por $ 1.540 millones de dólares (una reducción de 9 %, con respecto al monto original de $17.375 millones), pero se estima que el arreglo permitirá una reducción del valor presente neto (VPN) del 41,7 % (tomando como base una tasa de descuento del 10 % anual). Este ahorro se produce principalmente por la reducción de las tasas de interés de un promedio de 9,2 % anual a 5,3 % anual, a lo cual se suma la reducción mencionada del principal; y la extensión de los plazos (de un promedio de 6,1 años a 12,7 años).  También influye la postergación del pago de los intereses suspendidos en el periodo marzo-agosto ($818 millones), que serán pagados con bonos sin interés entre 2026 y 2030.

La tasa de descuento es el costo de oportunidad del dinero: da igual recibir 90 ahora o 100 dentro de un año. Tiene relación con el rendimiento promedio del capital en una economía.  Algunos analistas prefieren usar una tasa mas alta (12 %), aunque el Banco Mundial para su análisis de costo-beneficio de sus proyectos toma como base una tasa de descuento del 5 % (actualmente hay pocas actividades lícitas que garanticen un rendimiento mayor al 5 % anual).

Dos fondos de inversión, GMO y Contrarian Capital, interpusieron una demanda en una corte del Distrito Sur de Nueva York, argumentando que la propuesta del gobierno era coercitiva.  Los dos fondos formaban parte de un “Comité Directivo” de tenedores que decían representar cerca del 25 % de los bonos, los cuales presentaron una propuesta que era menos ventajosa para el Ecuador. Pero luego de que la Jueza Caproni desestimase sus argumentos y no diera paso a una “medida cautelar” para frenar la votación, incluso los dos fondos demandantes aceptaron la oferta inicial del Ecuador.

Todo esto se producía, además, en medio del enfrentamiento entre el gobierno de Argentina y sus tenedores de bonos. El gobierno argentino ofrecía una reducción del 47 % en el valor presente neto, y los tenedores contra ofertaban una reducción del 44 %. El 4 de agosto (un día después del Ecuador) se anunció un acuerdo para una reducción del 45,2 % en VPN (con la misma tasa de descuento de 10 %).

El menor descuento en el caso del Ecuador podría atribuirse a que el FMI no había considerado insostenible la deuda externa del país, a diferencia de Argentina.

Es importante aclarar es que la reestructuración de los bonos no implicará la entrada de nuevos ingresos al país. Sí reduce la carga del servicio de la deuda, en $1.361 millones en 2020, y un total de $10.000 millones hasta 2025 (pateando hacia adelante el grueso de las amortizaciones).

Pero no contribuye de otra manera a reducir el déficit fiscal ni a cerrar la brecha de financiamiento, estimada en $4.000 millones. Para ello se está negociando un nuevo programa con el FMI, el mismo que tomará en cuenta la reducción de la deuda en bonos, así como los esfuerzos ya realizados de consolidación fiscal; pero seguramente buscará una mayor reducción del déficit y reformas estructurales.

También se ha vuelto a anunciar nuevos préstamos de bancos chinos por $2.400 millones; y se anunció que se diferirán las amortizaciones de capital que vencían hasta julio 2021, por un monto de $417 millones. En el caso de la deuda bilateral con China, no se espera una reducción del principal ni de la tasa de interés de los préstamos vigentes, aunque si se espera que la tasa de interés de los nuevos préstamos sea menor. En el marco del G-7, se ha instado a China a sumarse a los esfuerzos de alivio de la deuda en el marco del Club de París (China no pertenece a este foro de acreedores).

Sería lamentable que el próximo gobierno vuelva a endeudar al país como lo hicieron los gobiernos de Correa y Moreno. Correa cuadruplicó la deuda pública (pasando de $10.234 millones en diciembre 2009 a $ 41.894 millones en mayo 2017).   Parte de la culpa también la tienen los inversionistas, quienes hasta el año pasado prestaban dinero al Ecuador por el alto rendimiento que se ofrecía, pese a ser un país que compite con Argentina y Venezuela por el récord de moratorias de deuda.

(*) Una versión más corta de esta columna se publicó el 7 de agosto en el Diario “El Universo” de Ecuador.

https://www.eluniverso.com/opinion/2020/08/07/nota/7932633/reestructuracion-bonos



Friday, July 3, 2020

La Deuda Eterna


Por Luis Fierro Carrión (*)

El Ecuador nació endeudado.  Al independizarse la República del Ecuador, se llegó a un acuerdo mediante el cual el naciente Estado asumiría el 21,5 % de la deuda de la “Gran Colombia”, equivalente a 1’424.579 libras esterlinas.

La distribución de esta deuda se realizó en una reunión convocada en Bogotá, a la cual no asistió el delegado ecuatoriano. La división se hizo en base a la población, pero no tomó en cuenta en dónde estaban los activos (principalmente armamento) adquiridos con esa deuda. “Salvo la vieja fragata Colombia, que casualmente se encontraba en aguas ecuatorianas, y 16 mil pesos, el Ecuador no recibió ningún otro bien material como saldo de las compras realizadas con los empréstitos conseguidos para las luchas de la Independencia (Alberto Acosta Espinosa, “La Deuda Eterna”, 1990, p. 64).

La República empezó a andar con las dificultades de un niño que llevaba “un quintal de plomo sobre las espaldas”, al decir de Agustín Moreno (citado por Acosta).

A partir de 1830, se sucedieron moratorias en el pago de la deuda externa, renegociaciones, propuestas de arreglos, etc.  Ecuador empata con España, Venezuela y Argentina como los países que más moratorias de deuda externa han tenido (una docena en cada caso).          

El libro de Acosta narra la historia de la deuda externa ecuatoriana hasta 1990, con su secuencia de “defaults”, negociaciones, propuestas. En algunas ocasiones se ofreció pagar la deuda con “tierras baldías” en la Amazonía o Esmeraldas, con las Islas Galápagos, con participaciones en los ingresos de la aduana, rentas de minas y otros tributos.  El empeño de entregar “tierras baldías” en la Amazonía suscitó incluso conflictos militares con el Perú, que reclamaba la soberanía sobre dichos territorios. Así, por ejemplo, en 1859 se firmó bajo ocupación el Tratado de Mapasingue, que anulaba la entrega de territorios a los tenedores de bonos.

Ya en 1855 se jugaba con la compra de los bonos en el mercado secundario: se podía comprar al 4 por ciento del valor nominal, y, tras algunos arreglos de pago, el precio subía al 16 %. Luego de la Revolución Liberal, se canjearon los bonos de la “deuda inglesa” por nuevos bonos para financiar la construcción del ferrocarril de Guayaquil a Quito. Conforme avanzaba la “recompra” de los bonos de la independencia, su precio subía, hasta llegar a 45 %.

La “deuda inglesa” de la independencia recién sería cancelada en 1976, en medio del boom petrolero. 

El “boom petrolero” de los años setenta fue la primera oportunidad de eliminar la deuda externa del país. Noruega, por ejemplo, que desarrolló los campos petroleros del Mar del Norte, no solo que no se endeudó, sino que acumuló a partir de 1990 un fondo de inversión soberano que para el 2020 había alcanzado un valor de 1’186.000 millones de dólares en activos.

Pero el Ecuador, cuya deuda externa se había reducido a apenas $241 millones en 1970 (15 % del PIB), comenzó a endeudarse agresivamente, en parte para financiar obras de infraestructura como represas hidroeléctricas, y en parte por gasto militar, llegando a $10.283 millones en 1987 (5,3 veces las exportaciones, 109 % del PIB).

La segunda oportunidad para eliminar la deuda se produjo durante el gobierno de Correa, en los años 2007-2016, cuando los precios del petróleo subieron, generando $95.581 millones de ingresos para el fisco. De hecho, en 2007, se canceló el saldo de la deuda con el FMI.

Pero, en lugar de cancelar la deuda y acumular fondos de ahorro e inversión; el gobierno de Correa efectuó una moratoria, no por incapacidad de pago, sino para manipular al mercado (tanto es así que se utilizaron más fondos para la recompra de los bonos con descuento que lo que hubiese sido el servicio de la deuda previsto ese año).

Al caer los precios del petróleo a partir de 2014, en lugar de reducir el abultado gasto público (44 % del PIB en 2014), el gobierno de Correa comenzó a endeudarse agresivamente.  Así, la deuda externa pública pasó de $8 mil millones en 2009 (13,2 % del PIB) a $32 mil millones en 2017 (32 % del PIB) y $40 mil millones en abril 2020 (37 % del PIB). De este total, corresponde a los bonos $18.747 millones.

Ante la pandemia de COVID-19, el colapso de las exportaciones y de los ingresos fiscales, el gobierno solicitó a los tenedores de bonos una suspensión de los pagos hasta el mes de agosto, con miras a una reestructuración. Está claro que el Estado ecuatoriano no podrá seguir atendiendo el servicio de la deuda en los términos previstos inicialmente. Se espera que se apruebe un período de gracia (sin pagos de capital o intereses, quizás hasta diciembre); una reducción de intereses; una extensión de los plazos (se podrían extender entre 5 y 7 años); y posiblemente una reducción del monto de capital (una “quita” del principal del 15 %).

El banco de inversión Barclays, en un análisis del tema, indicaba que se podría obtener una reducción del 46 % en el valor presente neto de los bonos, combinando una reducción del capital, período de gracia, intereses más bajos (que estima podrían subir de 0 % en 2020 a 6 % después de 2023), y plazos más extensos.  El mismo Fondo Monetario Internacional ha indicado que los países en desarrollo requerirán un alivio de la deuda como efecto de la grave recesión económica causada por la pandemia.

Pero aun si se da una reestructuración adecuada, es probable que la deuda externa continúe afectando la vida y la economía del país por generaciones (a menos que en un futuro boom petrolero o minero se tomen medidas para crear un fondo de ahorro e inversión).

(*) Una versión resumida de este articulo fue publicada en el Diario El Universo de Ecuador el 3 de Julio, 2020.


Thursday, June 4, 2020

Una apuesta arriesgada y fallida sacrificó la liquidez del Ecuador

Por Luis Fierro Carrión (*)

En 2018, el Gobierno efectuó dos apuestas arriesgadas, una fue el crédito con Goldman Sachs International por $ 500 millones y la otra con Credit Suisse. Los resultados no fueron los mejores.

La justificación para las operaciones de 2018 era conseguir una tasa de interés anual de 6,5%, más baja de la que prevalecía en el mercado financiero en ese momento para el Ecuador, cercana al 10%. Sin embargo, no está claro cuánto se terminó pagando en intereses, comisiones y penalidades por las “llamadas de margen” y el pago anticipado de las operaciones. Es probable que haya sido más que 6% anual en los menos de dos años que estuvieron vigentes.

El problema de fondo es la escasa transparencia que persiste en el Ministerio de Economía y Finanzas con respecto a la deuda externa y a estas otras operaciones financieras, lo cual es herencia del gobierno de Correa, pero se ha mantenido en el actual.

“El fracaso en alcanzar un acuerdo consistente con la sostenibilidad de la deuda con los acreedores hasta mediados de agosto (cuando expira la suspensión del servicio de la deuda con los acreedores externos del sector privado)”, así como la falta de una adecuada contribución por parte de los acreedores bilaterales dejarían al país en condiciones muy vulnerables por un largo período, dice el FMI


(*) Mas en la Revista Gestión: 

https://revistagestion.ec/index.php/economia-y-finanzas-analisis/una-apuesta-arriesgada-y-fallida-sacrifico-la-liquidez-nacional


Fuente: FMI

Sunday, July 26, 2015

Mi filosofía de inversión

  • A largo plazo, los indices de acciones siempre subirán de precio, pese a fluctuaciones de corto plazo.
  • Comprar cuando los precios de las acciones/índices están bajos, vender cuando están altos (aunque la gran mayoría de inversionistas se dejan guiar por el concepto contrario, de manada, comprando empresas sobre-valoradas que han subido mucho, y luego vendiendo en pánico cuando bajan, asegurando pérdidas).
  • Basarse en los fundamentos.  Por ejemplo, el precio de las acciones de Apple es 15 veces las ganancias anuales (relación Precio/Ganancias, o P/E), por debajo del promedio del mercado (21).  Mientras tanto, Amazon, Facebook, LinkedIn, Pandora, Netflix, estan todos por encima de 97 veces las ganancias anuales; y en el caso de Amazon está en 2.800 veces las ganancias anuales.  No tiene sentido comprar en estos niveles: ni por ganancias, ni por potencial a largo plazo de que suba el precio.
  • Diversificar el riesgo.  Por eso recomiendo comprar índices de acciones (Exchange Traded Funds, ETFs), en lugar de acciones en empresas individuales.
  • Buscar oportunidades de reducir comisiones e impuestos.  Por ejemplo, invertir en fondos de jubilación individual Roth (Roth IRAs), y en ETFs, en lugar de fondos mútuos (mutual funds).
Estos cinco criterios se traducen en una estrategia de largo plazo, de comprar y mantener índices de acciones, comprando cuando los precios están relativamente bajos.  Maximizar los aportes a vehículos con ventajas tributarias, como cuentas de IRA, cuentas de ahorro individual para salud y educación, etc.

Friday, August 15, 2014

El Ecuador vuelve al endeudamiento agresivo

Por María Gabriela Vivero y Luis Fierro Carrión.

Revista Gestión, Edición 242 –agosto / septiembre 2014.

Resumen del Artículo:

Este artículo ofrece un análisis sobre el endeudamiento público y señala que la reciente ola de endeudamiento se da pese a que las dos principales fuentes de financiamiento, las ventas petroleras y las recaudaciones de impuestos, se hallan en su mejor momento.

De acuerdo con el último boletín del Banco Central del Ecuador (BCE), el precio referencial del barril de petróleo se encuentra en $ 103,40. Este precio no es un dato aislado, ya que forma parte de una serie de precios muy altos que se han registrado durante la actual administración. En promedio, el precio del barril de petróleo desde 2007 ha sido de unos $ 86 y, desde 2011, no ha bajado de $ 90. Para entender la magnitud de estos montos, basta recordar los precios del petróleo en períodos anteriores. Por ejemplo, en 1998, el peor año de la crisis económica y financiera, el barril de petróleo promedió $ 14. Así mismo, las recaudaciones de impuestos se encuentran en niveles récord. El Servicio de Rentas Internas (SRI) reporta recaudaciones netas de $ 5.800 millones entre enero y mayo de este año.

De acuerdo con las teorías del ciclo macroeconómico, momentos de expansión y grandes influjos de recursos como este deberían servir para amortizar deuda y crear reservas. Por lo tanto, la agresividad con la que el Gobierno está adquiriendo nuevas obligaciones no deja de sorprender.

http://www.revistagestion.ec/?p=12820

Ver artículo completo en la Revista Gestión (Agosto/Septiembre 2014)