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Monday, April 13, 2020

Pandemic and Depression


Pandemic and Depression

By Luis Fierro Carrión (*)

In November 2019 a new human coronavirus appeared in Wuhan, China. It was not produced in a laboratory: it made the jump from an animal to humans (probably from a bat, probably in a market where there were shellfish and wild animals in the middle of tubs of water).

The new coronavirus, named SARS-CoV-2 by the World Health Organization, began to reproduce rapidly among humans, having a high rate of contagion. It causes a severe acute respiratory syndrome, like the original SARS (which appeared in November 2002 in Foshan, China). The mortality rate, despite being about 20 times higher than that of seasonal influenza (2% vs. 0.1%), is lower than that of the original SARS, MERS or Ebola.

The rapid rate of infection, combined with a high but not too high mortality, makes this pandemic resemble that of the "Spanish flu" of 1918-20. Back then, influenza infected a third of humanity in two years, and an estimated 50 million people died (2.7% of the world's population at the time).

Given the similarity of the contagion and death rates, epidemiologists have warned since January that the new coronavirus, which causes the COVID-19 disease, could infect up to 80% of humanity, and of those infected, 2% could die, that is, 123 million people (in Ecuador, 272,000 persons).

This would occur if no control measures were taken, such as imposing isolation of the infected, restricting the movement of people, wearing masks and gloves, etc. The problem would be worse if the contagion were sudden, since it would exceed the capacity of intensive care units and artificial ventilators, which are required in about 5% of the cases. According to INEC, there were 1,183 intensive care beds in Ecuador (72% in Quito, Guayaquil and Cuenca), and 1,745 artificial respirators. If 10% of the population were infected at the same time, some 85,000 beds and respirators would be required. Guayaquil has already seen its hospitals and funeral parlors surpassed.

The official statistics of confirmed cases and deaths are under-reporting the cases, because they reflect the number of tests carried out (15,526 until April 8). In the month of March, there were 1,371 more deaths in Guayas (except Milagro) than the average of January and February (in other provinces the number of deaths decreased, perhaps due to a reduction in accidents and homicides). While not all additional deaths can be attributed to COVID-19, at least 1,000 are likely due to the disease (more than double the official number of confirmed and probable deaths, 482 on April 8). But it also means that the actual number of infections in Ecuador must already be around 50,000 (considering the 2% fatality rate).

It is essential to maintain and reinforce social distancing measures, equip the population with masks, and provide health personnel with professional protection equipment. There is an urgent need to increase the number of intensive care beds and ventilators.

The restrictions will have a severe economic impact. In addition to the fall in the price of oil and other export products, there is the paralysis of sectors of the domestic economy, including restaurants, hotels, tourism, entertainment and transportation; a simultaneous supply and demand shock. 

The economic collapse is likely to be more severe than the 2008 global financial crisis; global GDP could fall between 3 and 6%, and that of Ecuador by 10% or more. Global unemployment could exceed double digits; in Ecuador adequate employment, which was just 40% of the total, will decrease further.

Some economists have proposed measures to alleviate the humanitarian emergency (many families have lost their income); avoid massive bankruptcies of micro and small companies; and reactivate production progressively. There are public and private initiatives to alleviate the crisis. Here are the proposals I made on March 23rd:

The pandemic will continue until there is an effective vaccine (at least 12 months), or until the majority of the population has been infected. What will come next will be a "new normal". Teleworking, distance education, and teleconferencing will increasingly weigh. International tourism will not recover in the short term. All this will reduce the demand for fossil fuels.

The sectors to be strengthened will be e-commerce, video-conference systems, distance education, digital finance, 3D manufacturing. The only good thing that will come out will be a reduction in greenhouse gas emissions, which will slow down climate change and reduce deaths from air pollution.

(*) This is a translation of the opinion column I published in Diario El Universo on April 13th:





Pandemia y Depresión

Columna publicada en el Diario "El Universo" el 13 de abril, 2020.

Pandemia y Depresión

Por Luis Fierro Carrión  

En noviembre del 2019 un nuevo coronavirus humano apareció en Wuhan, China. No fue producido en un laboratorio: hizo el salto de un animal a los humanos (probablemente de un murciélago, probablemente en un mercado donde había mariscos y animales salvajes en medio de fuentes de agua).
El nuevo coronavirus, bautizado SARS-CoV-2 por la Organización Mundial de la Salud, comenzó a reproducirse rápidamente entre los humanos, al tener una elevada tasa de contagio. También causa un síndrome respiratorio agudo grave, como el SARS original (que apareció en noviembre 2002 en Foshan, China). La tasa de mortalidad, pese a ser unas 20 veces mayor que la de la influenza estacional (2 % frente a 0,1 %), es menor que la del SARS original, MERS o ébola.
La rápida tasa de contagio, combinada con una mortalidad alta pero no muy alta, hace que esta pandemia se asemeje a la de la “gripe española” de 1918-20. En aquel entonces, la influenza contagió a un tercio de la humanidad en dos años, y se estima que murieron 50 millones de personas (2,7 % de la población mundial).
Dada la similitud de la tasa de contagio y de mortalidad, los epidemiólogos advirtieron desde enero que el nuevo coronavirus, que causa la enfermedad COVID-19, podría infectar hasta el 80 % de la humanidad, y de los infectados podría morir el 2 %, es decir, 123 millones de personas (en Ecuador, 272.000 personas).
Esto se produciría si no se tomasen medidas de control, tales como imponer el aislamiento de los contagiados, restringir el movimiento de las personas, usar mascarillas y guantes, etc. El problema se agrava es si el contagio es súbito, dado que rebasaría la capacidad de las unidades de cuidados intensivos y de respiradores artificiales, que requieren cerca del 5 % de los casos. En el país había, según el INEC, 1183 camas de cuidados intensivos (un 72 % en Quito, Guayaquil y Cuenca), y 1745 respiradores artificiales. De contagiarse al mismo tiempo el 10 % de la población, se requerirían unas 85 000 camas y respiradores. Ya Guayaquil ha visto sus hospitales y funerarias sobrepasados.
Las estadísticas oficiales de casos confirmados y defunciones son un subregistro de los casos, porque reflejan el número de pruebas realizadas (15 526 hasta el 8 de abril). En el mes de marzo, hubo en Guayas (excepto Milagro) 1371 más muertes que el promedio de enero y febrero (en otras provincias se redujo el número de fallecimientos, quizás por una reducción de accidentes y homicidios). Mientras que no todas las muertes adicionales se pueden atribuir al COVID-19, es probable que al menos 1000 correspondan a la enfermedad (más del doble que la cifra oficial de muertes confirmadas y probables, 482 al 8 de abril). Pero además significa que el número real de contagios en el Ecuador ya debe andar por 50000 (considerando la tasa de fatalidad de 2 %).
Es imprescindible mantener y reforzar las medidas de distanciamiento social, dotar a la población de mascarillas, y proveer al personal de salud de equipo de protección profesional. Urge aumentar el número de camas de cuidados intensivos y respiradores.
Las restricciones tendrán un impacto económico severo. A la caída del precio del petróleo y otros productos de exportación, se suma la paralización de sectores de la economía doméstica, incluyendo restaurantes, hoteles, turismo, entretenimiento y transporte; un shock simultáneo de oferta y demanda.
Es probable que el colapso económico sea más severo que la crisis financiera mundial del 2008; el PIB mundial podría caer entre 3 y 6 %, y el del Ecuador en 10 % o más. El desempleo a nivel mundial podría exceder dos dígitos; en Ecuador el empleo adecuado, que era apenas 40 % del total, se reducirá. Algunos economistas hemos propuesto medidas para paliar la emergencia humanitaria (muchas familias han perdido sus ingresos); evitar quiebras masivas de micro y pequeñas empresas; y reactivar la producción de manera progresiva. Hay iniciativas públicas y privadas para paliar la crisis.
La pandemia continuará hasta que haya una vacuna efectiva (al menos 12 meses), o hasta que se haya contagiado la mayoría de la población. Lo que vendrá después será un “nuevo normal”. Tendrá cada vez más peso el teletrabajo, la educación a distancia y las teleconferencias. El turismo internacional no se recuperará a corto plazo. Todo ello reducirá la demanda de combustibles.
Los sectores que se fortalecerán serán el e-comercio, los sistemas de videoconferencia, la educación a distancia, las finanzas digitales, la manufactura 3D. Lo único bueno que saldrá será una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo cual hará más lento el cambio climático y reducirá las muertes por contaminación atmosférica.
https://www.eluniverso.com/opinion/2020/04/13/nota/7811796/pandemia-depresion

Monday, March 23, 2020

Propuestas ante la Emergencia Sanitaria y Crisis Económica en el Ecuador


Luis Fierro Carrión

El Ecuador vive una crisis sanitaria y económica sin precedentes. La pandemia de coronavirus ha golpeado fuertemente al país, y lo seguirá haciendo mientras no se adopten estrictas medidas de distanciamiento social. El impacto sobre la economía mundial y nacional también será significativo, tanto por la caída de los precios del petróleo y otros productos de exportación, como por los efectos de la paralización de la producción y el consumo internos.
            Frente a ello, es necesario que los sectores políticos y sociales del país se unan en un Gran Acuerdo Nacional, para enfrentar a esta situación, que es similar a una economía de guerra.

     1.       Apoyar las medidas adoptadas por el COE del gobierno nacional con respecto a la necesidad de observar el distanciamiento social, saliendo únicamente en casos imprescindibles para comprar productos de primera necesidad y medicamentos (excepto, claro, los trabajadores del sector de la salud, el sector agropecuario, los vendedores de tiendas, supermercados y farmacias, los empleados de instituciones financieras, y otros empleados de sectores estratégicos como petróleo, electricidad, agua potable, etc.).
     2.       Permitir el ingreso de ciudadanos y residentes ecuatorianos que se encuentren en el exterior, así como la salida de extranjeros que se encuentran en el país y deseen regresar a sus países de origen. Esto debe enfocarse únicamente en los viajes humanitarios que sean imprescindibles.
      3.  Es urgente invertir en mejorar la capacidad de la salud pública, incluyendo especialmente el número de camas hospitalarias, el número de camas en unidades de cuidados intensivos, ventiladores y respiradores. Es urgente ampliar la infraestructura hospitalaria del país.
      4.   Es urgente, así mismo, aumentar el número de pruebas para detectar la presencia de SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la enfermedad COVID-19. Solo expandiendo el número de pruebas será posible: a) saber la extensión del problema; b) aislar a los contagiados; c) establecer un cerco epidemiológico de las personas que han estado en contacto con los infectados.
      5.    Es vital proveer a los hospitales y centros de salud de mascarillas, guantes, y otros materiales de bio-protección. Si se enferman los médicos, enfermeros y otros trabajadores de salud, el problema se volverá mucho más grave.
     6. El precio del petróleo crudo ha caído a la tercera parte de la que estaba a inicios de enero. Los precios de otros productos de exportación también han caído. Esto mermará las exportaciones y los ingresos fiscales del país.
     7.  El distanciamiento social obligatorio tendrá, ineludiblemente, un impacto adverso sobre la economía, al reducirse tanto la oferta como la demanda de bienes y servicios. Sufrirán en particular algunos sectores de servicios (turismo, hoteles, restaurantes, sector de entretenimiento, comercio de productos no-alimenticios, entre otros).
       8.  Dado que solo el 40 % de la población económicamente activa tenía empleo adecuado antes de esta crisis, se puede prever que el nivel de desempleo aumentará rápidamente. Muchos trabajadores del sector informal perderán sus fuentes de ingresos. Esto puede derivar en una crisis humanitaria de proporciones y urgente.
       9.    Están en camino algunas iniciativas públicas y privadas para proveer de alimentos y productos de primera necesidad. Hay iniciativas de cadenas de supermercados, ONGs, instituciones religiosas, entre otras. El MIES junto con las cadenas de supermercados ha creado el sitio www.darunamanoecuador.com para donaciones. Es urgente que el gobierno establezca un Fondo Solidario para garantizar la seguridad alimentaria de la población.
      10.  También se debe aumentar tanto el monto como la cobertura del Bono de Desarrollo Humano, para que llegue al menos al 40 % de la población de menores ingresos.
       11.  Para financiar estas medidas urgentes (sanitarias y de protección social), se requieren recursos. Lamentablemente, el gobierno de Rafael Correa dejó al país sin reservas (las reservas internacionales netas eran negativas al final de su mandato), sin fondos de ahorro o inversión (desbarató los fondos existentes), y altamente endeudado (cerca de $60 mil millones de deuda pública, entre deuda externa, interna y otras obligaciones pendientes de pago).
        12.   Ante la caída del precio del petróleo, se ha disparado el “riesgo país” o la tasa de interés a la cual el Ecuador podría acceder a recursos del mercado financiero internacional.
       13.   Por ende, se deben buscar otras fuentes de recursos para enfrentar la emergencia.
       14.   El gobierno debe solicitar recursos de emergencia del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el BID, la CAF, y otros bancos y agencias de desarrollo multilaterales y bilaterales. Se han constituido también fondos fiduciarios en Naciones Unidas.
      15. Es imperativo renegociar los préstamos bilaterales, en particular con China (tasas más bajas, plazos más extensos).
     16.  No se debe declarar una moratoria unilateral de los bonos, lo cual únicamente causaría un aumento mayor del “riesgo país” y un cierre del acceso a recursos.  Pero si se puede explorar, con el apoyo del FMI, una reestructuración amigable, integral y concertada de la deuda externa.
     17.  Aprovechando que los precios de los combustibles fósiles están bajos, se deben eliminar los subsidios a los mismos.  Se puede paliar el impacto de tal medida (que será menor, dados los bajos precios) con el aumento del Bono de Desarrollo Humano, y quizás mediante un subsidio directo al transporte público (urbano e interprovincial).
      18.  Acelerar la negociación de tratados de libre comercio con nuestros principales socios comerciales con los cuales todavía no los tenemos (Estados Unidos, Alianza del Pacifico, etc.).
     19.  Reducir la nómina del sector público. La forma más expedita sería mediante una contribución especial del 20 % de los sueldos y salarios de todo el sector público (no solo el Ejecutivo) mientras dure esta crisis. Se debe continuar con políticas de austeridad, tales como la eliminación de ministerios, secretarías y agencias innecesarias, así como la venta, concesión o cierre de empresas públicas que generen pérdidas acumuladas.
       20.  Establecer un impuesto temporal al patrimonio del 1 %, que se aplique a los patrimonios de más de $100.000.
       21. Buscar mecanismos flexibles y adaptados a cada caso para frenar la perdida de empleo, y permitir la recuperación del empleo una vez se vaya aliviando la crisis sanitaria. Por ejemplo, permitir la contratación por horas, a tiempo parcial; mayor periodo de prueba inicial, entre otros.
      22.   Permitir a los bancos y cooperativas (públicos y privados) extender periodos de gracia para los préstamos sin cobrar intereses de mora ni reportar a la central de créditos.
     23. Establecer un fondo de compensación temporal entre importadores y exportadores privados, mediante un recargo temporal a las importaciones del sector privado de bienes de consumo (no bienes intermedios o de capital que se usen en la producción); con una compensación de la misma magnitud a los exportadores no-minerales del sector privado. Al ser un mecanismo del sector privado, no requeriría recursos públicos (esta propuesta, entre otras, se deriva de la presentada por un grupo de 11 economistas).
       24. Renegociar los contratos con empresas petroleras privadas establecidos por el gobierno de Correa, que garantizaban un precio de hasta $42 por barril de petróleo.
       25. Acelerar la concesión o venta de empresas estatales, en particular de medios de comunicación. empresa de telecomunicaciones y bancos incautados.


     PD: Por la tarde del 23 de marzo, el Ministro de Finanzas anunció:
- pago del saldo del capital del Bono 2020 ($325 millones)
- suspensión de pago por 30 días de los intereses de los bonos restantes.
- renegociación de deuda con acreedores privados y bilaterales 
- acceso a financiamiento rápido del FMI para enfrentar el coronavirus por $500 millones 
- $100 millones para emergencia sanitaria de la CAF, BID y Banco Mundial 
- desembolsos previstos de multilaterales por otros $500 millones 
- Nuevo préstamo bilateral (se entiende que chino) por $1.400 millones.

Sitio www.darunamanoecuador.com para donaciones

Monday, March 2, 2020

Coronavirus, oil prices and Ecuador's risk premium

By Luis Fierro Carrion (*)

The World Health Organization has warned that the COVID-19 coronavirus could lead to a worldwide pandemic.

The number of cases of coronavirus has increased exponentially, and according to Harvard University epidemiologist Marc Lipsitch, it could spread to between 40% and 70% of humanity by the end of the year. The incubation period lasts up to 14 days, and many asymptomatic people spread their disease before it is detected.

Despite the quarantine of millions of citizens in China, the epidemic has spread to South Korea, Japan, Iran, Italy, the United States and dozens of other countries (the first cases in South America have already been detected, including 6 in Ecuador by March 2).

If the mortality rate remains as high as in the first cases (1% - 3%), and a pandemic is unleashed, it could reach a death toll not seen since the 1918 "Spanish flu" pandemic (by comparison, annual seasonal influenza has a mortality rate of 0.1%, mainly affecting infants and the elderly with other health problems).

The Chinese economy, which has grown at rates above 6% annually since 1990, is collapsing, and forecasts of the global GDP growth rate have already been lowered; a recession could break out. Foreign trade, international travel and tourism are particularly affected sectors. Stock exchanges fell by 14% at the end of February.

A direct impact of the slowdown in the Chinese economy has been the fall in the price of oil and other commodities (palm oil, corn, soybeans, copper, etc.). The price of WTI crude oil has fallen 23% since the beginning of January, and has fallen below $ 50 per barrel (and below the estimated price for the 2020 Ecuadorian budget, of $ 51.30 per barrel).

The fall in oil has, in turn, influenced the steep increase of the so-called “country risk premium” (the investors' perception of Ecuador's ability to pay the external debt). This is the differential in the yield of Ecuadorian bonds in the secondary market with respect to the rate of the 10 year U.S. Treasury bonds. This index, which reached a level of 5069 basis points (50.69%) in December 2008 (when Correa declared a unilateral moratorium unilaterally not due to an inability to pay), had dropped to 446 in February 2018. After the indigenous strike, it increased to 1418, in January it went back to around 800, and at the end of February it shot up again to 1450.

It did not help that the Moody's rating agency has lowered its credit rating of Ecuador’s external debt to Caa1, considered “a poor position with a very high risk”. In its analysis of the fiscal and economic situation of the country, one of the negative factors mentioned was the inability to generate a social and parliamentary consensus on the economic measures required to deal with the fiscal downturn. Several political sectors are privileging their electoral expectations over the urgent need to recover the fiscal balance.

It should be remembered that the Correa Government did not make an economic adjustment when the price of oil began to fall in 2014, opting for aggressive indebtedness, which left a legacy of public debt of $ 60 billion (including external and internal debt, as well as other obligations). The public debt reached USD 58,560 million in January 2020, equivalent to 53.4% ​​of GDP. Apart from that, according to the Ministry of Economy, there are “Other Obligations of the State”, which total USD 5,941 million.

The Government has cut public investment, aggravating the country's economic stagnation. But it has failed to significantly reduce current spending, which portends a fiscal deficit of 3.1% of GDP. At least USD 6665 million in financing will be required in 2020, including USD 2000 million expected from concessions and sale of public assets.

With the expected disbursements of the IMF and multilateral banks, and other non-orthodox measures (issuance of Treasury Certificates, arrears of payments) the 2020 financing gap is expected to be closed; but Moody’s and other economic agents are concerned that external debt amortizations will increase significantly from 2022, and the economic reforms necessary to achieve an economic recovery are not being adopted; The possible return of economic populism is also worrying.

(*) Translated and updated (to March 2, 2020) version of my column in Diario "El Universo" of Ecuador

https://www.eluniverso.com/opinion/2020/03/02/nota/7762857/coronavirus-petroleo-riesgo-pais



Coronavirus, petróleo y riesgo país

Mi columna del 2 de marzo en el Diario "El Universo"

- OMS advierte sobre una posible pandemia mundial del coronavirus COVID-19
- La economía china y mundial sufren un impacto
- Caen precios de petróleo y otras materias primas
- Se dispara el “riesgo país” del Ecuador

https://twitter.com/Luis_Fierro_Eco/status/1234355798865850368?s=20