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Thursday, July 30, 2020

Sobre el ingreso básico universal (es mejor un ingreso mínimo garantizado)

Por Luis Fierro

Con la pandemia de COVID-19, ha habido llamadas para establecer un ingreso básico universal (UBI).

Ver, por ejemplo, este artículo de Guy Standing en

https://www.economist.com/by-invitation/2020/05/20/guy-standing-on-how-lockdowns-make-the-case-for-a-basic-income

Andrew Yang también lo convirtió en una pieza central de su (fallida) campaña para la nominación por el Partido Demócrata en EEUU.

Aquí mi reacción:

1. Estoy a favor de un ingreso mínimo garantizado, que ya existe en algunos países europeos (Francia, Alemania y, más recientemente, España).

2. Este ingreso se debe dar a aquellos que ganan menos del ingreso mínimo (que, a su vez, debe ser menor que el salario mínimo, digamos el 70% del salario mínimo). No debe administrarse "a todas las personas, independientemente de sus ingresos", como propone el artículo (o como propuso Yang).

3. Soy más favorable a un "crédito tributario por ingreso laboral" (

4. No estoy a favor de aumentar los impuestos sobre el capital (más allá de revertir los recortes de impuestos del gobierno de Trump).

5. Estoy a favor de un impuesto sobre el patrimonio, para aquellos con un patrimonio neto superior a $ 1 millón (excluyendo su residencia principal). Aunque algunos consideran que el impuesto sobre el patrimonio genera distorsiones, de hecho ya existe en varios países "capitalistas" (como Noruega, Suiza, Países Bajos y España). Muchos otros países, incluido Estados Unidos, tienen el "impuesto a la propiedad", centrado en bienes raíces, y que NO excluye la residencia o propiedades por debajo de un cierto umbral.

6. Un impuesto al patrimonio compensaría a aquellos trabajadores que han perdido sus empleos debido a la automatización (en muchos casos, aumentando la riqueza de los multimillonarios, como Jeff Bezos de Amazon).

7. Aunque me beneficiaría, no estoy a favor de continuar entregando "cheques de estímulo" a la mayoría de la población en EE.UU. (por debajo de un nivel de ingreso). Es mucho más importante extender el beneficio adicional de desempleo, que debería reemplazar la mayor parte del ingreso previo a la pandemia.

8. Los países en desarrollo, como Ecuador, no pueden darse el lujo de proporcionar un generoso ingreso mínimo garantizado (aunque Ecuador actualmente proporciona una transferencia de efectivo de $60 a la mayoría de las familias de bajos ingresos). Propondría eliminar por completo los subsidios a los combustibles fósiles (han sido reducidos sustancialmente por los gobiernos de Correa y Moreno) y, en su lugar, aumentar la transferencia de efectivo (Bono de Desarrollo Humano) y una pensión mínima garantizada (incluso para aquellos que no contribuyeron al sistema de seguridad social).

9. Un impuesto al carbono (un impuesto a las emisiones de gases de efecto invernadero) sería la mejor fuente para financiar un ingreso mínimo garantizado.

Aquí hay un artículo de Paul Buchheit que hace un argumento similar:



Foto:  Yuri Keegstra/Flickr/cc

On the universal basic income (I prefer a minimum guaranteed income)

By Luis Fierro

With the COVID-19 pandemic, there have been calls to establish a universal basic income (UBI).

See, for example, this article by Guy Standing in The Economist:


Andrew Yang also made it a centerpiece of his campaign for the Democratic nomination.

Here is my reaction:

1. I am in favor of a guaranteed minimum income, as it is applied in some European countries (France, Germany, and more recently, Spain).

2. This income should be given to those who earn less than the minimum income (which, in turn, should be less than the minimum wage - let’s say 70 % of the minimum wage). It should not be given “to all individuals, regardless of income”, as the article proposes.

3. I am more favorable to an “earned income credit” as applied in the United States, that provides an extra-income to low-income workers. This is better, as it creates incentives for working.

4. I am not in favor of increasing capital taxation (beyond reverting the Trump tax cuts).

5. I am in favor of a wealth tax (or equity tax), levied especially on those with a net worth above $1 million (excluding their residence). Though some decry the wealth tax as distorting, in fact it is applied in several “capitalist” countries (such as Norway, Switzerland, Netherlands and Spain). Many other countries, including the United States, have the “property tax”, focused on real estate, and which does NOT exclude the residence or properties below a certain threshold.

6. A wealth tax would compensate those workers who have lost their jobs due to automation (in many cases, increasing the wealth of the billionaires, such as Amazon’s Bezos).

7,  Even though I would benefit, I am not in favor of continuing to hand out "stimulus checks" to most of the population. It is much more important to extend the additional unemployment benefit, which should replace most of the pre-pandemic income.

8. Developing countries, such as Ecuador, cannot afford to provide a generous minimum guaranteed income (although Ecuador currently does provide a cash transfer of $60 to most low-income families). I would propose eliminating the fossil fuel subsidies altogether (they have been substantially reduced by the Correa and Moreno governments), and, in its place, increasing the cash transfer (Bono de Desarrollo Humano) and guaranteed minimum pension (even for those who did not contribute to the social security system). 

9. A carbon tax (a tax on greenhouse gas emissions) would be the best source to fund a minimum guaranteed income.

Here is an article by Paul Buchheit making a similar argument:




Photo: Yuri Keegstra/Flickr/cc

Sunday, April 26, 2020

Comentarios a las propuestas de académicos holandeses sobre escenarios post pandemia y modelos de decrecimiento

Interesantes, pero muy radicales, las propuestas de un grupo de 170 académicos holandeses sobre un nuevo modelo económico y social post-pandemia.

Escribí los siguientes comentarios:

  • Sobre el decrecimiento económico, solo los países de ingresos muy altos pueden darse ese lujo.


  • De acuerdo con reducir/eliminar el consumo de combustibles fósiles. La minería es más discutible, algunos minerales son indispensables (incluyendo para fabricar el teléfono o la tableta donde leemos esto). 


  • La renta básica universal es una buena idea, pero no a un nivel tal que desincentive el trabajo. En Ecuador ya hay el bono de $60, aunque es obviamente insuficiente.


  • Un fuerte impuesto a la renta y las utilidades es necesario - más que fuerte, muy progresivo (que paguen más los que ganan más). En cuanto a la riqueza/patrimonio, un impuesto de 1-2 % sería conveniente (más alto conllevaría fuga de capitales). Mejor si es universal.

(Cabe anotar que los Asambleístas en Ecuador, y en especial del PSC, se oponen incluso a la contribución solidaria temporal para la crisis).

  • Horario de trabajo podría bajarse a 36 horas (libre una tarde a la semana o un día cada dos semanas). En Francia y Alemania ya es así.
  • Difícil eliminar el consumo de carne del consumo por decreto; se debe propender a menos consumo de carne.
  • Difícil saber quién definiría cuál consumo y cuáles viajes son “básicos, necesarios, sustentables y satisfactorios”. Suena al modelo soviético. Cada persona lo define a su manera.
  • ¿Quién compensa a las instituciones financieras e inversionistas por la cancelación de las deudas? Quebraría todo el sistema financiero, que en definitiva son los ahorros y depósitos de la gente.
  • Si se podría reeditar la iniciativa de “Países Pobres Muy Endeudados” (PPME o HIPC), que fue compensado por los países ricos (excepto en el caso del BID, que lo financió con sus propias reservas). Pero convendría evitar que entren otros países (como China) a volver a endeudarlos.
  • A nivel de individuos, establecer leyes de bancarrota que faciliten el proceso para reducir o eliminar deudas excesivas.

Cabe mencionar que la pandemia de COVID-19 ayudará en esta dirección, al reducir los viajes; el consumo de combustibles fósiles; facilitar el trabajo desde la casa; establecer en varios países un ingreso básico; y centrar el consumo en productos básicos como alimentos y medicina.

Escribí un artículo algo crítico sobre las propuestas de decrecimiento:

https://revistagestion.ec/sites/default/files/import/legacy_pdfs/243_003.pdf

https://www.elclarin.cl/2020/04/23/holandeses-avanzan-en-el-escenario-pospandemia-y-proponen-un-modelo-economico-basado-en-el-decrecimiento/

Wednesday, October 2, 2019

Un paquete económico equitativo, equilibrado y pro-ambiental

NOTA: la eliminación de los subsidios a la gasolina regular y el diésel fue retirada el 14 de octubre, tras protestas de los indígenas y trabajadores.  No obstante, sigue siendo urgente eliminar dichos subsidios, por todas las razones anotadas (fiscal, ambiental, cambio climático, equidad social, salud).

Por Luis Fierro Carrión, para Revista Gestión (*)

Pese a las expectativas negativas sobre un aumento importante de impuestos (IVA, impuesto a la renta), el anuncio del paquete económico efectuado por el presidente Lenín Moreno en la noche del 1 de octubre refleja un conjunto de medidas que promueven la equidad, el equilibrio fiscal y al medio ambiente, y genera a la vez expectativas de mayor crecimiento económico, innovación y empleo.

Fue una sorpresa grata que el Gobierno – escuchando a muchos quienes señalamos que un aumento del IVA en las actuales circunstancias no sería aconsejable, dado que el Ecuador se encuentra al borde de la recesión económica – decidió no apostar por ese camino para cerrar la brecha fiscal.

Como hemos señalado en varios artículos recientes, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) es un impuesto contractivo y regresivo, pues afecta en mayor proporción a los sectores de menores ingresos. En el segundo semestre de 2019 el crecimiento fue un anémico 0,3 % anual, y adicionalmente está cayendo el empleo adecuado y aumentando la pobreza. También puede haber jugado un papel la realidad política, de que una mayoría en la Asamblea Nacional parecía estar opuesta al aumento de este impuesto.

En lugar de ello, y acogiendo nuevamente la sugerencia de muchos economistas y ambientalistas, se decidió eliminar el subsidio a la gasolina extra y el diésel (ya se había suprimido previamente el subsidio a la gasolina súper de alto octanaje). El subsidio en si es regresivo (la mayor parte del beneficio se queda en los dos quintiles de ingreso más alto), por lo cual su eliminación resulta progresiva. Y una parte significativa del subsidio se escapaba en contrabando a los países vecinos (fomentando la corrupción). Adicionalmente, esta medida tiene efectos benéficos para el cambio climático (incentiva la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero), el ambiente (reduce la contaminación), para la salud, y para la distribución del ingreso. La reducción de gastos es similar al monto que se hubiese podido recaudar con un aumento de 3% del IVA ($1.300 millones).

Adicionalmente, para reducir el impacto social, se anunció que se aumentará en $15 el bono de desarrollo humano (transferencia condicionada en efectivo), y se ampliará a 300.000 familias adicionales la cobertura de este bono, con lo cual llegara a 1,3 millones de familias (más de 5 millones de personas, es decir cerca de un tercio de la población). No se ha aclarado si se generara un subsidio al transporte público, pero ya se había anunciado previamente un aumento a 35 centavos, que podría ser suficiente.

Aparte de la eliminación del subsidio a la gasolina extra y el diésel, se va a pedir a las “empresas que perciben ingresos por más de 10 millones de dólares al año, pagarán -por 3 años- una contribución especial que totaliza más de 300 millones” (texto del anuncio del Presidente Moreno).

Se anuncia una reducción, o eliminación en algunos casos, de los “aranceles para maquinaria, para equipos, y para materia prima tanto agrícola como industrial”. Esto puede abaratar los productos ecuatorianos, con lo cual podría aumentar el consumo interno y se podrá exportar con mayor competitividad.  El Presidente también anuncio una reducción y simplificación del impuesto a la renta único al banano.

Se van a suprimir los impuestos a la importación de bienes de tecnología (teléfonos celulares, computadoras, tabletas), con el objetivo de promover la educación, la innovación y la competitividad.

Igualmente, con la meta de dinamizar la economía, el empleo y las exportaciones, se permitirá a los exportadores “optar por un procedimiento simplificado, de devolución automática de tributos al comercio exterior, por un porcentaje del valor FOB de exportación”.  De igual manera, se ha eliminado el anticipo al impuesto a la renta.
Se va a reducir a la mitad (2.5 %) el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) para la importación de materias primas, insumos y bienes de capital que “constan en el Listado del Comité de Política Tributaria”.  Se bajarán también los aranceles de los vehículos de un valor interior a $32.000 “para aquellos emprendedores que usan su auto o camioneta para comercializar sus emprendimientos”. 

Con respecto al sector de la construcción, a partir del mes de noviembre se anuncia la ampliación del “Programa Casa para Todos”, añadiendo mil millones de dólares en créditos hipotecarios, a una tasa de 4.99% anual.

Reducción de la masa salarial

Si bien se menciona que ya el gobierno ha eliminado 20 ministerios y ha separado a 23.000 funcionarios (incluyendo 170 asesores del gabinete ministerial), no se menciona reducciones adicionales de personal, como algunos especulaban. 
Moreno destacó que ya se ha bajado en 20 % los sueldos del nivel jerárquico superior, y se señala que, para preservar el empleo, pero reducir la masa salarial, “los contratos ocasionales se renovarán con un 20% menos de remuneración.”
Adicionalmente, el Presidente indicó que los empleados públicos (con excepción de la fuerza pública y los prestadores de servicios sociales) dejarán de tener 30 días de vacaciones, y pasarán a los mismos 15 días del sector privado. 
Los empleados de las “empresas públicas aportarán mensualmente, con un día de su salario. Esto, porque su remuneración, es superior a la que se percibe en el resto de la administración pública”.

Reformas laborales

Con respecto a las reformas laborales, no se especifican bien (y además tendrán que ser tramitadas por la Asamblea Nacional), pero en líneas generales se menciona:
Nuevas modalidades de contrato para quienes inician un emprendimiento.
Nueva modalidad de contrato de remplazo en caso de licencia de maternidad y paternidad, así como enfermedades catastróficas.
Facilidades para el teletrabajo.
Contratos con período determinado

Al parecer se reemplazará la jubilación patronal existente (que únicamente beneficiaba a los empleados con más de 20 años en una empresa), por “una nueva forma de jubilación patronal, en la que los empleadores incrementarán su aporte mensual en un 2% en beneficio de los nuevos trabajadores. Ese valor adicional, podrá ser ahorrado en el IESS o en fondos privados.”

Un paquete equilibrado y equitativo

Moreno terminó su alocución destacando que las medidas van a permitir crear “Un Ecuador de más oportunidades, de prosperidad, empleo y felicidad”.
Quizás no cabe tanta euforia, pero es cierto que el paquete, en su conjunto, atiende varias necesidades, algunas de las cuales habíamos destacado en un articulo publicado en esta Revista el 26 de julio (https://revistagestion.ec/economia-y-finanzas-analisis/por-que-el-ecuador-sigue-endeudandose-asi):

Reduce el gasto corriente, y en particular la masa salarial del sector público. 
Elimina el subsidio a la gasolina extra y el diésel (al parecer se mantiene el subsidio al gas de uso doméstico). 
Aumenta el monto y la cobertura del bono de desarrollo humano, paliando el impacto social de la eliminación del subsidio a los combustibles.
Aumenta una contribución especial de las empresas mas grandes del país.
Se había mencionado la posibilidad de aumentar el impuesto a la renta personal de los segmentos de mayor poder adquisitivo, pero a la postre dicha medida al parecer quedó en el tintero.
Se reducen los aranceles para la importación de materias primas, bienes intermedios y bienes de capital para la producción, así como el impuesto a la salida de divisas para estos fines.  También se elimina el arancel a la importación de bienes de tecnología.
Se dibujan los lineamientos generales de la reforma laboral, incluyendo la contratación por plazo fijo, y para emprendimiento. Se modifica la jubilación patronal, reduciendo una carga a las empresas (y que solo beneficiaba a un grupo reducido de empleados que cumplían al menos 20 años en una sola empresa), y permitiendo además ahorrar dichos fondos en el IESS o en fondos privados. Varias de estas propuestas deberán ser aprobadas por la Asamblea.
El elemento que faltaría es la privatización o concesión de empresas públicas, aunque el Vice-Presidente anunció que se iniciará en breve en el caso del Banco del Pacifico, CNT y la Hidroeléctrica Sopladora. 
Entiendo que se ha elaborado una reforma a las normas monetarias y que rigen el Banco Central, lo cual podría aliviar el “hueco” o brecha entre las reservas internacionales y los depósitos en el Banco Central (de $6.800 millones).

(*) Economista de la PUCE, posgrados de la Universidad de Oregón y la Universidad de Texas en Austin. Fue funcionario del BID de 1997 a 2013, y Representante del Ecuador ante el FMI en 2006. Asesor en temas de financiamiento climático y para el desarrollo. Opiniones personales, no reflejan las de institución alguna.

(una versión de este articulo se publicó en Revista Gestión el 2 de octubre)